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by garellanop
on 2/4/17
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Del orgullo del Caldas a la vergüenza de Arauquita
Fernando Ochoa Antich
​El misterio y el secreto parecen ser las principales características de la política militar del régimen madurista. La desaparición del helicóptero MI17V5 del Ejército, ocurrida el 30 de diciembre de 2016, durante una rutinaria misión de transporte de personal y abastecimiento con destino a la estación de seguridad territorial “Delgado Chalbaud” en el estado Amazonas y las causas que la originaron, permanece en el más absoluto e inexplicable silencio. Han transcurrido noventa días, sin que el ministerio de la Defensa ni el comando del Ejército les hayan dado a los familiares de los tripulantes y pasajeros una respuesta suficientemente transparente y creíble. Tampoco lo han hecho con la opinión pública Es tiempo que lo hagan. El secreto militar no justifica esa actitud. Ahora, un nuevo hecho impacta negativamente el sentimiento patriótico de los venezolanos. Un número aproximado de sesenta efectivos militares venezolanos, comandados por un coronel, según informaciones de prensa, instalaron un campamento e izaron nuestra bandera, supuestamente en territorio venezolano, y fueron obligados por un fuerte contingente militar colombiano a desmontarlo y retirarse del área. El hecho, celebrado por la prensa colombiana, exige una inmediata investigación de lo ocurrido. El honor de Venezuela así lo exige.
Voy a tratar de resumir los hechos. Tomaré como fuente los medios de comunicación venezolanos y colombianos. El lunes 21 de marzo, una compañía del Ejército de Venezuela se desplazó hacia un área conocida como “Los Pájaros”, con la finalidad de establecer un campamento para realizar ejercicios militares. De inmediato, se izó la bandera nacional. El martes 22 de marzo, un grupo de lugareños se dieron cuenta de la presencia de los efectivos militares venezolanos. De inmediato le informaron dicha situación al alcalde encargado de Arauquita, quien se trasladó hacia el sitio conocido como “Los Pájaros” para comunicarle al coronel comandante de los efectivos militares venezolanos que se encontraba en territorio colombiano. Dicho coronel le respondió que ese territorio era venezolano. El miércoles 23 de marzo, fue conocida la noticia en Bogotá. La canciller, María Ángela Holguín, y el ministro de la Defensa, Luis Carlos Villegas, se comunicaron con sus pares venezolanos, Delcy Rodríguez y Vladimir Padrino López. Su respuesta fue que los soldados venezolanos se encontraban en nuestro territorio. Ante la duda, se decidió enviar sendas comisiones para verificar el límite sobre el propio terreno.
La revista “Semana” de Bogotá reseña un conjunto de hechos que causan gran preocupación y por qué no decirlo, vergüenza: “Ese mismo día el presidente Santos empezó a combinar dos estrategias, la diplomática y la militar. Hizo varias llamadas a países amigos y a UNASUR, para ponerlos sobre aviso de la situación. Al mismo tiempo, 400 soldados adscritos a la brigada 18 se movilizaron hacia la región, varios aviones hicieron sobrevuelos y otras unidades realizaron maniobras de inteligencia”. Los funcionarios colombianos llegaron por tierra en medio de una fuerte lluvia; los venezolanos se movilizaron en helicóptero y no pudieron aterrizar. “El presidente Santos, seguro como estaba, que los efectivos militares venezolanos se encontraban en territorio colombiano, se decidió llamar al presidente Maduro, luego de un concienzudo análisis diplomático y militar. En pocas palabras le exigió retirar de inmediato sus tropas. La idea del gobierno venezolano era que comisiones de ambos países se sentaran a verificar la situación de límites. Pero Santos dijo que no habría ningún tipo de reunión hasta que los soldados venezolanos no salieran de allí. Debían salir ese mismo día o quedarían, se infería en su tono, agotadas las vías diplomáticas”.
​“El presidente Maduro trató de reclamarle al presidente Santos su posición en la OEA. Su respuesta fue terminante: el único tema que trataremos en esta conversación es la salida de los soldados. Después de conversar cerca de veinte minutos, el presidente Maduro ofreció retirar del sitio “Los Pájaros”, a los soldados venezolanos”. Horas después, los efectivos militares venezolanos se retiraron Veamos las reacciones oficiales venezolanas. El comunicado de la cancillería explica: “Sobre la zona ubicada en el río Arauca, susceptible de alteraciones por cambios climatológicos, cuando se han presentado discusiones derivadas de las mismas, se activa una comisión técnico diplomática de ambos países, para que diluciden las coordenadas sobre los límites previamente establecidos”. Las declaraciones del general Vladimir Padrino López sostienen que “la Fuerza Armada Nacional está segura de que el campamento que estaba en el sector “Los Pájaros” se encontraba en territorio venezolano. No nos hemos retirado. Lo que hemos hecho fue desplazarnos más a lo interno para facilitar el diálogo político y permitir que los equipos técnicos diplomáticos hagan el trabajo y podamos nosotros esclarecer cuáles son las delimitaciones correctas e históricas entre Venezuela y Colombia”.
​En verdad, la decisión del presidente Maduro es incomprensible e inaceptable. Si había duda sobre la ubicación del campamento era necesario resolverlas a través de las comisiones técnicas que habían sido designadas. Debió esperarse la decisión que tomarían dichas comisiones para retirar nuestros efectivos u ordenar su permanencia en dicho sitio. Este hecho es aún más grave si se acepta como cierta la posición del general Padrino de que “Los Pájaros” se encuentra en territorio venezolano. Si es así, entonces Nicolás Maduro aceptó que tropas colombianas no solo obligaran a nuestros efectivos a desalojar el área, sino que además ocuparan territorio venezolano. Lo más vergonzoso, es que el presidente de Venezuela aceptó, sin ninguna razón, un ultimátum del presidente de Colombia. Cómo se puede explicar un hecho tan bochornoso. Sólo es posible hacerlo por dos delicadas razones: la primera, el muy grave aislamiento internacional que enfrenta Venezuela por la absurda política exterior de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. La segunda, es aún más grave. General Padrino, le pregunto: ¿Es que la Fuerza Armada Nacional no está en condiciones de enfrentar una pequeña crisis internacional como la que acaba de ocurrir? ¿Tiene razón Colombia y usted se prestó para generar un innecesario incidente fronterizo, con el objeto de desviar la atención de la tragedia interna que sufren los venezolanos? ¿Es así como la Fuerza Armada Nacional va a defender la integridad de nuestro territorio?
Usted ya era oficial cuando ocurrió la grave crisis del Caldas. Las Fuerzas Armadas Nacionales, como a usted le consta, estuvieron a la altura de sus responsabilidades, gracias al profesionalismo y el apresto operacional que ostentaban. La firme respuesta, tanto desde el punto de vista diplomático como militar, ante la aviesa intención de Colombia, fue la causa para que el presidente Virgilio Barco aceptara el ultimátum venezolano y retirara las fragatas del Golfo de Venezuela. Esa es la razón para el título de este artículo. Lo que los venezolanos deseamos es una Fuerza Armada capaz de evitarnos otra vergüenza como la crisis de “Los Pájaros”, no un instrumento represor en contra de los mismos venezolanos. Le pido una vez más a usted y a los miembros activos de la Fuerza Armada Nacional que reflexionen sobre este asunto. Así lo espero. Ustedes también tienen que entender que la actual situación que enfrenta Venezuela es de una inmensa gravedad. Nicolás Maduro ha decidido dar un golpe de Estado, desconociendo a la Asamblea Nacional y a la voluntad popular, expresada en elecciones libres el 6 de diciembre de 2015. La Fuerza Armada Nacional no merece ser utilizada en un hecho tan vergonzoso. La historia siempre castiga con un severo juicio a los regímenes que tiranizan a sus pueblos. No permitan que los utilicen. Ustedes tienen familia e hijos. Ellos mismos les recriminarán su actuación el día de mañana, si ustedes permiten que se viole la Constitución Nacional. Recuerden su juramento de soldado: “Defender la Patria y sus instituciones hasta perder la vida”.
Caracas, 2 de abril de2017
fochoaantich@gmail.com